JESUS QUE TE MIRE MUCHAS VECES PARA DARME CUENTA DE LO QUE ME AMAS

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PULSAR Y RECITAR LAS ORACIONES Y LAS PROMESAS DE JESÚS

CALENDARIO 2017

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jueves, 10 de diciembre de 2015

JESÚS AMADO


JESÚS AMADO

¡Jesús Amado! Qué conoces cada recoveco de mi corazón, Y su latido, y su quejido, Su añoranza del tiempo perdido.
Quiero llamar Tu atención si es posible, Para que mi pobre lamento sea oído, Y enderezcas lo torcido.
Hagas brillar lo entumecido, Y aparezcas, si estás escondido. Devuélveme la inocencia perdida, quiero restaurarme, por tantas ofensas.
Quiero pagar mis deudas, cometidas Por tantos apegos desordenados, quiero, que no me sueltes de Tu Mano, Y en Tu Presencia Te lo Pido, lo más cerca posible. Yo sé que me estás mirando… Y siento, cuanto he abusado de Tu Clemencia, Cuanto he pecado, y he faltado a Tu Amor; a ese Amor, incondicional que me has dado, Y he faltado a mis Hermanos. Te pido sinceramente perdón, perdón… ¡Perdóname! Devuélveme la inocencia perdida, auméntame la fe, acógeme en Tu Regazo, Y mi amor, será trasformado; mi corazón, se hará más grande, Para amarte en mis hermanos. Para amarte en el Corazón de tu Madre, haz que me guíe, y me limpie con su Manto, Y me Abra sus Brazos, para Seguir Amándote.


Por Mercedes Ramos

lunes, 7 de diciembre de 2015

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN INMACULADA CONCEPCIÓN


Oh Madre Reina de nuestros corazones. ¡Virgen Inmaculada Concepción! Yo me consagro a ti en este día prometo ser instrumento de definición del camino a tu amadísimo hijo, y pongo a tu servicio todo mi cuerpo, mi energía, mi alma y en fin, todo cuanto poseo para peregrinar hacia la plenitud viviendo en tus virtudes, promulgando tu nombre como Madre del verdadero camino hacia el Padre. Amén.
PALABRAS A LA
VIRGEN MARÍA

Que bonito sería
si nadie te rechazara,
si todo el mundo te amara,
a ti Virgen María;
y en cada amanecer todos
te saludaran con el Ave María.
¡Qué bonito sería!
Y al anochecer
en todos los hogares,
rezando el rosario,
juntos en familia...
¡Qué bonito.
qué bonito sería!
Pero por desgracia,
tantos te rechazan
y hasta te calumnian
y creen que con eso
dan honor a Dios,
y van por el mundo
con la frente en alto,
repitiendo a voces...
¡Señor, Señor...
contigo todo,
pero con tu madre NO!
Si pudieran contemplar
cara a cara al Señor,
en ella encontrarían
una queja de dolor
y llegaría a sus oídos
el eco triste de su voz...
¿Por qué se empeñan
en separarnos a los dos,
si donde se encuentra ella,
allí me encontraré YO?...
¿Por qué me la hieren tanto,
no comprenden mi dolor...
si ella me llevó en su vientre;
con su sangre me alimentó?
Su corazón y el mío
son un mismo corazón...
si la desprecian a Ella,
el despreciado soy Yo.

martes, 1 de diciembre de 2015

Cuatro cosas que producen una profunda Paz



CRISTO: Hijo, voy ahora a enseñarte el camino de la paz y de la libertad verdadera.

El DISCÍPULO: Haz lo que dices, Señor, con gusto te escucho.

CRISTO: Procura, hijo mío hacer la voluntad ajena más bien que la propia.

Elige siempre tener menos, más bien que más.
Busca siempre el lugar más bajo y estar debajo de todos.
Desea siempre y pide siempre que la voluntad de Dios se cumpla en ti perfectamente.
Mira, un hombre así entró ya en el reino de la paz y del reposo.
EL DISCÍPULO: Pocas palabras, Señor; pero ¡Cuánta perfección contienen! frases  cortas, pero de sentido profundo y abundante fruto.
Si fielmente las guardara, no me turbaría tan fácilmente.
Porque siempre que estoy turbado y triste, hallo no haber seguido esas máximas. Pero tú, que todo lo puedes, y quieres siempre mi progreso espiritual, dame más copiosa gracia para seguir tus consejos y alcanzar mi salvación.
“Señor y Dios mío, no te alejes de mí; ven a ayudarme, Dios mío” (Sal 70. 12), porque me han asaltado pensamientos diversos y grandes temores que angustian mi alma.
¿Cómo saldré sin heridas de este combate? ¿Cómo los venceré?
Y tú me respondes: “Yo marcharé delante de ti y a los arrogantes de la tierra humillaré (Is 45,2). Abriré las puertas de esa cárcel, y secretos misteriosos te revelaré”
Señor, haz lo que me dices, y que todos los malos pensamientos huyan ante ti.
Ésta es mi esperanza y único consuelo: en toda tribulación refugiarme en ti; en ti poner toda mi confianza, invocarte desde el fondo de mi corazón, esperando con paciencia hasta que me consueles.
¡Oh, amable Jesús! Alúmbrame con los rayos de la luz espiritual, y arroja de la morada de mi corazón todas sus tinieblas.
Reprime mis muchas distracciones; quebranta la furia de mis violentas tentaciones.
Señor, defiéndeme con la fuerza de tu brazo, doma estas bestias feroces, mis pasiones que a placeres falaces me arrastran; para que viva en paz bajo tu protección, y el santuario de mi alma, la conciencia pura, resuene con himnos de gloria.
Manda a las tempestades y a los vientos. Dile al mar: “Cálmate”, y al aquilón:“No soples más”, y habrá luego gran serenidad.
“Derrama tu luz y tu verdad” (Sal 43, 3) sobre la tierra para que la alumbren, porque soy tierra estéril y obscura cuando tú no me iluminas.
De lo alto derrama sobre mí tu gracia. Baña de celestial rocío mi corazón. Riega con el agua del fervor la tierra de mi espíritu para que rinda buenos y excelentes frutos.
Eleva mi alma oprimida por el peso terrible de mis pecados. Dirige al cielo todos mis suspiros, para que  probada la dulzura celestial, me den náuseas los pensamientos terrenales.
Arrebátame, arráncame de todos los fugaces consuelos de las criaturas, porque ninguna cosa creada puede llenar plenamente mis deseos, ni consolarme.
Úneme a ti con el lazo irrompible del amor, porque a quien te ama le bastas tú sólo, y sin ti, todas las cosas son vacías.
Tomás de Kempis