-«Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
martes, 22 de marzo de 2016
miércoles, 24 de febrero de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
jueves, 10 de diciembre de 2015
JESÚS AMADO
JESÚS AMADO
¡Jesús
Amado! Qué conoces cada recoveco de mi corazón, Y su latido, y su quejido, Su
añoranza del tiempo perdido.
Quiero
llamar Tu atención si es posible, Para que mi pobre lamento sea oído, Y enderezcas
lo torcido.
Hagas
brillar lo entumecido, Y aparezcas, si estás escondido. Devuélveme la inocencia
perdida, quiero restaurarme, por tantas ofensas.
Quiero
pagar mis deudas, cometidas Por tantos apegos desordenados, quiero, que no me
sueltes de Tu Mano, Y en Tu Presencia Te lo Pido, lo más cerca posible. Yo sé
que me estás mirando… Y siento, cuanto he abusado de Tu Clemencia, Cuanto he pecado,
y he faltado a Tu Amor; a ese Amor, incondicional que me has dado, Y he faltado
a mis Hermanos. Te pido sinceramente perdón, perdón… ¡Perdóname! Devuélveme la
inocencia perdida, auméntame la fe, acógeme en Tu Regazo, Y mi amor, será
trasformado; mi corazón, se hará más grande, Para amarte en mis hermanos. Para
amarte en el Corazón de tu Madre, haz que me guíe, y me limpie con su Manto, Y
me Abra sus Brazos, para Seguir Amándote.
Por
Mercedes Ramos
lunes, 7 de diciembre de 2015
CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN INMACULADA CONCEPCIÓN


Oh Madre Reina de nuestros corazones. ¡Virgen Inmaculada Concepción! Yo me consagro a ti en este día prometo ser instrumento de definición del camino a tu amadísimo hijo, y pongo a tu servicio todo mi cuerpo, mi energía, mi alma y en fin, todo cuanto poseo para peregrinar hacia la plenitud viviendo en tus virtudes, promulgando tu nombre como Madre del verdadero camino hacia el Padre. Amén.
PALABRAS A LAVIRGEN MARÍA
Que bonito sería
si nadie te rechazara,
si todo el mundo te amara,
a ti Virgen María;
y en cada amanecer todos
te saludaran con el Ave María.¡Qué bonito sería!
Y al anochecer
en todos los hogares,
rezando el rosario,
juntos en familia...
¡Qué bonito.qué bonito sería!
Pero por desgracia,
tantos te rechazan
y hasta te calumnian
y creen que con eso
dan honor a Dios,
y van por el mundo
con la frente en alto,
repitiendo a voces...
¡Señor, Señor...
contigo todo,
pero con tu madre NO!
Si pudieran contemplar
cara a cara al Señor,
en ella encontrarían
una queja de dolor
y llegaría a sus oídos
el eco triste de su voz...
¿Por qué se empeñan
en separarnos a los dos,
si donde se encuentra ella,
allí me encontraré YO?...
¿Por qué me la hieren tanto,
no comprenden mi dolor...
si ella me llevó en su vientre;
con su sangre me alimentó?
Su corazón y el mío
son un mismo corazón...
si la desprecian a Ella,
el despreciado soy Yo.

martes, 1 de diciembre de 2015
Cuatro cosas que producen una profunda Paz
CRISTO: Hijo, voy ahora a
enseñarte el camino de la paz y de la libertad verdadera.
El DISCÍPULO: Haz lo que dices,
Señor, con gusto te escucho.
CRISTO: Procura, hijo mío hacer
la voluntad ajena más bien que la propia.
Elige siempre tener menos, más bien
que más.
Busca siempre el lugar más bajo y
estar debajo de todos.
Desea siempre y pide siempre que la
voluntad de Dios se cumpla en ti perfectamente.
Mira, un hombre así entró ya en el
reino de la paz y del reposo.
EL DISCÍPULO: Pocas palabras,
Señor; pero ¡Cuánta perfección contienen! frases cortas, pero de
sentido profundo y abundante fruto.
Si fielmente las guardara, no me
turbaría tan fácilmente.
Porque siempre que estoy turbado y
triste, hallo no haber seguido esas máximas. Pero tú, que todo lo puedes, y
quieres siempre mi progreso espiritual, dame más copiosa gracia para seguir tus
consejos y alcanzar mi salvación.
“Señor y Dios mío, no te alejes de
mí; ven a ayudarme, Dios mío” (Sal 70. 12), porque me han asaltado pensamientos
diversos y grandes temores que angustian mi alma.
¿Cómo saldré sin heridas de este
combate? ¿Cómo los venceré?
Y tú me respondes: “Yo marcharé
delante de ti y a los arrogantes de la tierra humillaré (Is 45,2). Abriré las
puertas de esa cárcel, y secretos misteriosos te revelaré”
Señor, haz lo que me dices, y que
todos los malos pensamientos huyan ante ti.
Ésta es mi esperanza y único
consuelo: en toda tribulación refugiarme en ti; en ti poner toda mi confianza,
invocarte desde el fondo de mi corazón, esperando con paciencia hasta que me
consueles.
¡Oh, amable Jesús! Alúmbrame
con los rayos de la luz espiritual, y arroja de la morada de mi corazón todas
sus tinieblas.
Reprime mis muchas distracciones;
quebranta la furia de mis violentas tentaciones.
Señor, defiéndeme con la fuerza de
tu brazo, doma estas bestias feroces, mis pasiones que a placeres falaces me
arrastran; para que viva en paz bajo tu protección, y el santuario de mi alma,
la conciencia pura, resuene con himnos de gloria.
Manda a las tempestades y a los
vientos. Dile al mar: “Cálmate”, y al aquilón:“No soples más”, y habrá
luego gran serenidad.
“Derrama tu luz y tu verdad” (Sal
43, 3) sobre la tierra para que la alumbren, porque soy tierra estéril y
obscura cuando tú no me iluminas.
De lo alto derrama sobre mí tu
gracia. Baña de celestial rocío mi corazón. Riega con el agua del fervor la
tierra de mi espíritu para que rinda buenos y excelentes frutos.
Eleva mi alma oprimida por el peso
terrible de mis pecados. Dirige al cielo todos mis suspiros, para que
probada la dulzura celestial, me den náuseas los pensamientos terrenales.
Arrebátame, arráncame de todos los fugaces consuelos de las criaturas, porque ninguna cosa creada puede llenar plenamente mis deseos, ni consolarme.
Arrebátame, arráncame de todos los fugaces consuelos de las criaturas, porque ninguna cosa creada puede llenar plenamente mis deseos, ni consolarme.
Úneme a ti con el lazo irrompible
del amor, porque a quien te ama le bastas tú sólo, y sin ti, todas las cosas
son vacías.
Tomás de Kempis
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


