JESUS QUE TE MIRE MUCHAS VECES PARA DARME CUENTA DE LO QUE ME AMAS

JESUS QUE TE MIRE MUCHAS VECES PARA DARME CUENTA DE LO QUE ME AMAS
PULSAR Y RECITAR LAS ORACIONES Y LAS PROMESAS DE JESÚS

lunes, 4 de junio de 2018

ENSÉÑANOS EL CAMINO. DANOS TU SALVACIÓN.



¡OH Dios mío y Señor mío!
En Tu infinita misericordia
Refugio toda mi gran miseria.
Me siento débil y miserable,
Necesitado de tu protección,
Para ser fuerte en la tentación,
Para serte fiel en la oración.

Dulcísimo y amado Jesucristo.
Estoy dolido conmigo mismo,
Por la infidelidad de mi corazón,
En los apegos, y respeto humanos,
En buscar consolaciones fuera de ti;
Tú lo puedes todo, Señor, a tráeme
A las delicias infinitas de tu amor,
A las dulzuras y ternura de tu corazón.

Redentor de mi alma, dador de vida.
Ultrajado, humillado y crucificado.
Enséñame a reparar tanta injusticia,
Espiando mis pecados y los del hermano.
Gracias por tu amor, gracias por tu perdón;
Enséñanos el camino, Danos tu salvación.

Autora: Mercedes Ramos





martes, 27 de marzo de 2018

POEMA MADRE DE LA MISERICORDIA




Madre de la misericordia

Madre de la bondad 

Madre del amor olvidado 

Acógenos con clemencia 

Dulce madre del perdón 

Intercede a tu hijo que tanto padeció 

Ni una mirada de reproche, sólo ternura y amor; 

Hacia los linchadores, que lo clavaron en la cruz. 

Casi desfallecida, y sosteniendo con su mirada... 

Para que no sufriera más, el Hijo de su entraña. 

Madre corredentora, Madre sufrida y abnegada. 

Eres la más humillada, y serás la mujer más Ensalzada. 

Intercede en esta hora de la misericordia 

Queremos difundirla y practicarla 

Para sentirnos hermanos y abandonarnos en tus brazos 

Y acompañarte en tu desamparo, en esta hora de la gran misericordia 

Dulce misericordia, bella misericordia, hermana misericordia. 

Haznos apóstoles de tu divina misericordia 

Te lo pedimos Jesucristo por la intercesión de tu bendita madre 

Que nos guíe y nos enseñe con su grandiosa humildad 

Hasta vernos en el grupo de los que te adoran 

Acogidos en la morada de tu Padre Eterno. 

Por los siglos de los siglos 



Autora Mercedes Ramos

jueves, 15 de marzo de 2018

¿QUÉ SE NECESITA PARA TENER VIDA ETERNA?






SALVACIÓN – ¿Qué se necesita para tener vida eterna?
¿Por qué vivir en la incertidumbre de saber si serás aceptado por Dios cuando mueras? El mensaje del Evangelio de Jesucristo (Las Buenas Nuevas) es simple porque Dios ¡te AMA! ¡Él TE ANHELA y quiere pasar la eternidad contigo!
Pero antes de que puedas ser lo suficientemente limpio como para estar ante la presencia de Dios, debes arreglar tus pecados (actitudes, acciones y pensamientos impuros).  Si quieres ser “salvado” del castigo de tus pecados (tus actos injustos) y así poder vivir para siempre con Dios, sigue estos cinco pasos y ora (desde tu corazón) la oración que se sugiere al final. Recuerda, las palabras no son lo más importante. Lo que sale de tu corazón es lo que Dios está escuchando:
1. RECONOCE QUE HAS FALLADO: Admite que eres un pecador (alguien que ha desobedecido los estándares de Dios) y que ante Dios estás condenado y eres culpable por todas las cosas que has hecho que no fueron agradables ante Él. Debido a que todos pecamos (desobedecemos a Dios), la Biblia dice que la pena por nuestro pecado es la “muerte” y separación eterna de Dios.
  • Romanos 3:23: “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios.”
  • Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.”
  • Santiago 2:10: “Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo puntoya es culpable de haberla quebrantado toda.”
2. LAS BUENAS OBRAS NO PUEDEN COMPENSAR LAS MALAS ACCIONES:Reconoce que Dios dice que el pago de nuestro “pecado” es tan grande que ninguna cantidad de “buenas obras” que hagamos pueden pagar el precio requerido para redimirnos de la sanción de nuestro pecado. ¡Las Escrituras explican que cualquier acción de justicia realizada como un intento por complacer a Dios, no es más que un “trapo de inmundicia”, de soberbia ante los ojos de Dios!
  • Isaías 64:6: “Todos somos como gente impura; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia…”
  • Efesios 2:8-9: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.”
  • Romanos 11:6: “Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia. Pero si es por obras, ya no es gracia; porque en tal caso la obra ya no sería obra.”
  • Romanos 3:28: “Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.”
jesusblood3. JESÚS PAGÓ EL PRECIO: Únicamente Jesús, quien fue Dios encarnado (ver Filipenses 2:5-11), fue lo suficientemente digno como para pagar el precio requerido para que nuestros pecados sean perdonados. Por cuanto la salvación por nuestros pecados (i.e., la vida eterna) cuesta demasiado como para que nosotros seamos capaces de merecerla por nuestra buena conducta, Jesús pagó el precio COMPLETOque se requiere para que seamos liberados de nuestra deuda de pecado, de manera que podamos ser libres y se nos otorgue nuestra entrada ante la presencia de Dios. Por medio del pago sustituto que hizo Cristo por nuestros pecados con su muerte, Dios pudo continuar siendo justo (en requerir el pago completo por los errores que hemos cometido) y al mismo tiempo extender su amor y misericordia a nosotros. Cuando aceptamos el pago que Jesús hizo por nosotros, Dios nos concede inmediatamente el perdón por los agravios que hemos cometido (pasados, presentes y futuros) y nos hace espiritualmente limpios y aceptables ante Él, por medio de la sangre expiatoria de Cristo y a través de la obra renovadora del Espíritu Santo. Este regalo de la vida eterna es ofrecido “gratuitamente” a todo aquel que le acepte.

jueves, 24 de agosto de 2017

SANTA MISA DEL DÍA


VIACRUCIS


ORAR CON LOS SALMOS

 
Salmos 

viernes, 3 de junio de 2016

SAGRADO CORAZÓN EN TI CONFÍO



Postrado ante tus pies, humildemente,
Vengo a pedirte dulce Jesús mío,
Poderte repetir constantemente:


Sagrado corazón, en ti confío.


Si la confianza es prueba de ternura,
Esta prueba de amor darte yo ansío,
Aun cuando este sumido en amargura,


Sagrado corazón, en ti confío.


En las horas más tristes de mi vida,
Cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!,
Y el alma este por penas combatida,


Sagrado corazón, en ti confío.


Aunque sienta venir la desconfianza,
Y aunque todos me miren con desvío,
No será confundida mi esperanza:


Sagrado corazón, en ti confío.


Si contraje contigo santa alianza
Y te di todo mi amor y mi albedrío,
¿Cómo ha de ser frustrada mi esperanza?


Sagrado corazón, en ti confío.


Y siento una confianza de tal suerte,
Que sin temor a nada Jesús mío,
Espero repetir hasta la muerte:


Sagrado corazón, en ti confío.

Amen.


domingo, 15 de mayo de 2016

CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


     
CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Luz de María, junio 2009 
*****
Sagrado Corazón de mi adorado Jesús,
manantial de misericordia infinita,
recibe en este día la entrega total de mí ser.

Toma mi vida, la ofrezco a Ti
Sea Tu Corazón Sacrosanto, manantial de gracias,
no sólo para mí, sino para toda la humanidad,
la cual en este momento junto a mí, entrego a Tu protección.

Te entrego mi corazón, para que éste te ame sólo a Ti,
Te entrego mi vista para que yo mire Tu Amor por doquier,
Te entrego mis oídos para que éstos escuchen Tu latir,
Te entrego mi pensamiento para que éste;
resguardado por Ti, sea constantemente himno de adoración,
Te entrego mis manos y mis pies para que sean a Tu semejanza,
Bendición para mis hermanos y hermanas.

Sagrado Corazón de mi adorado Jesús,
hoy te acepto como mi refugio en todo momento de angustia y tribulación,
te acepto como protector y custodio de mi vida sobre todo en los momentos de tentación.
Sagrado Corazón de mi adorado Jesús,
desde hoy me entrego totalmente a Ti.
Te ruego me ampares en esta vida para que nada ni nadie me separe de ti.
Manantial infinito de misericordia, toma posesión de mi ser,
yo a cambio prometo amarte y hago propósito de no ofenderte jamás.

Acoge te ruego, esta mi Consagración a Ti,
y guárdame desde este momento como posesión Tuya.   
Amén. 


CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA 
Luz de María, agosto 2011

Yo………… me entrego, Madre,  a Tu protección y a Tu guía; 
no deseo caminar solo en medio de la tempestad de este mundo.
Ante Ti me presento, Madre del Divino Amor, con mis manos vacías, 
pero con mi corazón colmado de amor y esperanza en Tu intercesión.
Te ruego me enseñes a amar a la Santísima Trinidad con Tu mismo Amor, 
para no ser indiferente a Sus llamados ni indiferente a la humanidad.

Toma mi mente, mi pensamiento, mi consciente e inconsciente, 
mi corazón, mis deseos, mis expectativas, y unifica mi ser en la Voluntad Trinitaria, 
como lo hiciste Tú, para que la Palabra de Tu Hijo no caiga en terreno árido.

Madre, unido(a) a la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo: sangrante 
y  despreciado  en este instante de oscuridad, 
elevo  a Ti mi voz suplicante para que la discordia entre los hombres 
y los pueblos sea aniquilada  por Tu Amor Materno.

SOLEMNEMENTE TE CONSAGRO HOY, MADRE SANTÍSIMA, TODA MI VIDA DESDE MI NACIMIENTO. CON PLENO USO DE MI LIBERTAD, RECHAZO AL DEMONIO Y SUS MAQUINACIONES  Y ME ENTREGO A TU INMACULADO CORAZÓN. TÓMAME DE TU MANO DESDE ESTE INSTANTE, Y A LA HORA DE MI MUERTE, PRESÉNTAME ANTE TU DIVINO HIJO. 
Permite Madre de Bondad, que esta mi consagración, 
sea llevada en manos de los Ángeles a cada corazón 
para que  se repita al infinito en cada criatura humana.
*****
Amén.

jueves, 10 de diciembre de 2015

JESÚS AMADO


JESÚS AMADO

¡Jesús Amado! Qué conoces cada recoveco de mi corazón, Y su latido, y su quejido, Su añoranza del tiempo perdido.
Quiero llamar Tu atención si es posible, Para que mi pobre lamento sea oído, Y enderezcas lo torcido.
Hagas brillar lo entumecido, Y aparezcas, si estás escondido. Devuélveme la inocencia perdida, quiero restaurarme, por tantas ofensas.
Quiero pagar mis deudas, cometidas Por tantos apegos desordenados, quiero, que no me sueltes de Tu Mano, Y en Tu Presencia Te lo Pido, lo más cerca posible. Yo sé que me estás mirando… Y siento, cuanto he abusado de Tu Clemencia, Cuanto he pecado, y he faltado a Tu Amor; a ese Amor, incondicional que me has dado, Y he faltado a mis Hermanos. Te pido sinceramente perdón, perdón… ¡Perdóname! Devuélveme la inocencia perdida, auméntame la fe, acógeme en Tu Regazo, Y mi amor, será trasformado; mi corazón, se hará más grande, Para amarte en mis hermanos. Para amarte en el Corazón de tu Madre, haz que me guíe, y me limpie con su Manto, Y me Abra sus Brazos, para Seguir Amándote.


Por Mercedes Ramos

lunes, 7 de diciembre de 2015

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN INMACULADA CONCEPCIÓN


Oh Madre Reina de nuestros corazones. ¡Virgen Inmaculada Concepción! Yo me consagro a ti en este día prometo ser instrumento de definición del camino a tu amadísimo hijo, y pongo a tu servicio todo mi cuerpo, mi energía, mi alma y en fin, todo cuanto poseo para peregrinar hacia la plenitud viviendo en tus virtudes, promulgando tu nombre como Madre del verdadero camino hacia el Padre. Amén.
PALABRAS A LA
VIRGEN MARÍA

Que bonito sería
si nadie te rechazara,
si todo el mundo te amara,
a ti Virgen María;
y en cada amanecer todos
te saludaran con el Ave María.
¡Qué bonito sería!
Y al anochecer
en todos los hogares,
rezando el rosario,
juntos en familia...
¡Qué bonito.
qué bonito sería!
Pero por desgracia,
tantos te rechazan
y hasta te calumnian
y creen que con eso
dan honor a Dios,
y van por el mundo
con la frente en alto,
repitiendo a voces...
¡Señor, Señor...
contigo todo,
pero con tu madre NO!
Si pudieran contemplar
cara a cara al Señor,
en ella encontrarían
una queja de dolor
y llegaría a sus oídos
el eco triste de su voz...
¿Por qué se empeñan
en separarnos a los dos,
si donde se encuentra ella,
allí me encontraré YO?...
¿Por qué me la hieren tanto,
no comprenden mi dolor...
si ella me llevó en su vientre;
con su sangre me alimentó?
Su corazón y el mío
son un mismo corazón...
si la desprecian a Ella,
el despreciado soy Yo.

martes, 1 de diciembre de 2015

Cuatro cosas que producen una profunda Paz



CRISTO: Hijo, voy ahora a enseñarte el camino de la paz y de la libertad verdadera.

El DISCÍPULO: Haz lo que dices, Señor, con gusto te escucho.

CRISTO: Procura, hijo mío hacer la voluntad ajena más bien que la propia.

Elige siempre tener menos, más bien que más.
Busca siempre el lugar más bajo y estar debajo de todos.
Desea siempre y pide siempre que la voluntad de Dios se cumpla en ti perfectamente.
Mira, un hombre así entró ya en el reino de la paz y del reposo.
EL DISCÍPULO: Pocas palabras, Señor; pero ¡Cuánta perfección contienen! frases  cortas, pero de sentido profundo y abundante fruto.
Si fielmente las guardara, no me turbaría tan fácilmente.
Porque siempre que estoy turbado y triste, hallo no haber seguido esas máximas. Pero tú, que todo lo puedes, y quieres siempre mi progreso espiritual, dame más copiosa gracia para seguir tus consejos y alcanzar mi salvación.
“Señor y Dios mío, no te alejes de mí; ven a ayudarme, Dios mío” (Sal 70. 12), porque me han asaltado pensamientos diversos y grandes temores que angustian mi alma.
¿Cómo saldré sin heridas de este combate? ¿Cómo los venceré?
Y tú me respondes: “Yo marcharé delante de ti y a los arrogantes de la tierra humillaré (Is 45,2). Abriré las puertas de esa cárcel, y secretos misteriosos te revelaré”
Señor, haz lo que me dices, y que todos los malos pensamientos huyan ante ti.
Ésta es mi esperanza y único consuelo: en toda tribulación refugiarme en ti; en ti poner toda mi confianza, invocarte desde el fondo de mi corazón, esperando con paciencia hasta que me consueles.
¡Oh, amable Jesús! Alúmbrame con los rayos de la luz espiritual, y arroja de la morada de mi corazón todas sus tinieblas.
Reprime mis muchas distracciones; quebranta la furia de mis violentas tentaciones.
Señor, defiéndeme con la fuerza de tu brazo, doma estas bestias feroces, mis pasiones que a placeres falaces me arrastran; para que viva en paz bajo tu protección, y el santuario de mi alma, la conciencia pura, resuene con himnos de gloria.
Manda a las tempestades y a los vientos. Dile al mar: “Cálmate”, y al aquilón:“No soples más”, y habrá luego gran serenidad.
“Derrama tu luz y tu verdad” (Sal 43, 3) sobre la tierra para que la alumbren, porque soy tierra estéril y obscura cuando tú no me iluminas.
De lo alto derrama sobre mí tu gracia. Baña de celestial rocío mi corazón. Riega con el agua del fervor la tierra de mi espíritu para que rinda buenos y excelentes frutos.
Eleva mi alma oprimida por el peso terrible de mis pecados. Dirige al cielo todos mis suspiros, para que  probada la dulzura celestial, me den náuseas los pensamientos terrenales.
Arrebátame, arráncame de todos los fugaces consuelos de las criaturas, porque ninguna cosa creada puede llenar plenamente mis deseos, ni consolarme.
Úneme a ti con el lazo irrompible del amor, porque a quien te ama le bastas tú sólo, y sin ti, todas las cosas son vacías.
Tomás de Kempis